lunes, 31 de octubre de 2016

La Neurobiologia del amor

La Neurobiología del Amor.


Introducción
El amor es una emoción muy compleja en la que intervienen numerosos tipos de moléculas imprescindibles para producir los característicos arrebatos sentimentales. El amor entra por los sentidos, se interpreta en el cerebro y ocasiona una avalancha física, químico-hormonal que produce toda una alquimia corporal. Pero después del cataclismo de la tormenta debe seguir una brisa templada con apenas algunas lloviznas pasajeras. Quiere decir que después del enamoramiento y la pasión debe seguir el apego con ternura y diálogo, con algunos pocos desacuerdos y un acuerdo permanente aunque fluctuante de ideales y proyectos en común.
Es típico que en una discusión las mujeres siempre reclamen a los hombres su falta de memoria; ellos no suelen recordar cumpleaños ni aniversarios.
¿Qué opinas de que los hombres suelen ser más infieles que las mujeres?
¿Por qué las mujeres creen amar más intensamente que los hombres?; las respuestas no son mágicas… sólo es cuestión de química y actividad cerebral.


Desarrollo
¿Porque nos enamoramos?
La neurobiología y genética cerebral del amor ¿Por qué los hombres y las mujeres no se enamoran de la misma forma?
Ni Cupido, ni el corazón son los responsables del amor, es la actividad cerebral quien determina ese proceso de enamoramiento y la respuesta a porqué los hombres y mujeres se enamoran de forma distinta está condicionada por las diferencias neurológicas entre hombre y mujer. El cerebro masculino está más lateralizado en su hemisferio derecho, mientras que el femenino tiene un cuerpo calloso más grueso, es decir, que su capacidad neurotransmisora entre ambos hemisferios cerebrales está conectada para comunicar información.
El sistema límbico, es la porción del cerebro situada inmediatamente debajo de la corteza cerebral, y está formada por centros importantes como el tálamo, hipotálamo, el hipocampo y la amígdala cerebral; dicho sistema es el responsable de controlar las emociones.
El papel de la amígdala como centro de procesamiento de las emociones juega un papel muy importante en el proceso de enamoramiento, ya que funciona gracias a dos neurotransmisores: la dopamina y la GABA (ácido gamma amino butírico). La dopamina está fuertemente asociada con mecanismos de seducción y pasión, buscando sólo comportamientos placenteros, mientras que la GABA, es un inhibidor que actúa como freno de los neurotransmisores excitatorios que provoca la dopamina.
Cuando estamos enamorados, el sólo hecho de ver a la pareja nos libera dopamina en exceso, lo que hace que todo el tiempo estemos excitados, felices y apasionados; nuestro ser se inunda de placer; sin embargo este proceso sólo durará tres años, ya que, de acuerdo la GABA se encargará de controlar e inhibir los procesos excitatorios provocados por la dopamina. De tal forma que después de ese proceso de enamoramiento, dejaremos de ver a la persona perfecta e ideal que nos enamoró, y pasaremos a la fase del descubrimiento del amor verdadero que sólo se consolidará si existe: simetría en la cara, un reconocimiento social de la pareja e inteligencia práctica.
Pero también existe algo llamado “complejo mayor de histocompatibilidad” que sólo las mujeres pueden percibir, es un aroma que gracias a la neurología femenina se puede oler, permitiendo a ellas elegir al hombre con el que quieren estar; es tan fuerte la asociación que tiene la histocompatibilidad en el proceso de enamoramiento que gracias a esto se puede explicar por qué para una mujer es tan difícil aceptar que una relación se termina, mientras que para el hombre una vez que pasan los tres años de enamoramiento se desprenden de la mujer y es muy fácil que caigan en la infidelidad gracias a que su cerebro sólo se inclina por el hemisferio derecho que los orilla a ser tremendamente visuales y cambiar de amores fácilmente, así que podemos afirmar que realmente la infidelidad masculina está condicionada en su naturaleza.

Conclusión
Así que podemos concluir que esas pequeñas diferencias en la anatomía cerebral son las que condicionan las diferencias sensoriales entre ambos sexos, logrando que tanto hombres como mujeres vivan la experiencia del amor de forma totalmente distinta.
En la actualidad se sabe que el receptor de oxitocina está localizado principalmente en hembras, mientras que el receptor de vasopresina se encuentra en machos. En individuos monógamos ha sido posible demostrar un alto número de estos receptores y una cantidad casi ausente de los mismos en individuos con múltiples parejas.
 Al parecer, el número de receptores que se expresan en ambas regiones amígdala medial y septum lateral está directamente relacionado con el apego a una pareja y potencialmente al amor que se le tenga.
El amor romántico, más que representar una emoción, podría ser mejor caracterizado como un estado de motivación que conlleva a emociones específicas tales como euforia o ansiedad.
“Esas emociones que revelan Romeo y Julieta por estar tan enamorados.”








BIBLIOGRAFÍA

·         Belmonte Martínez, C. (2007). Emociones y Cerebro. Revista Real Academia de Ciencias Exactas, Física y Naturales, 1(101), 59-68

·         Eduardo Calixto, jefe del Departamento de Neurobiología en Neurología del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón  de la Fuente”, “Neurobiología del amor.(2012)

·         Garza, I. (2010). Neurobiología del amor. El residente Editorial, 1(5), 6-8.


3 comentarios:

  1. Hola Nelson interesante tu blog pero no esta claro el enfoque educativo, ademas no hay otra pagina(lo cual fue requerido), me hizo falta un pico mas de imagenes. Gracias

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  2. Hola Nelson interesante tu blog pero no esta claro el enfoque educativo, ademas no hay otra pagina(lo cual fue requerido), me hizo falta un pico mas de imagenes. Gracias

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    1. hola mucha gracias por tus comentarios creeme que me seran de suma importancia para mejorar

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